Iglesias de la Comunidad Metropolitana de México

Paquete Básico de Información: Día Mundial del SIDA 2003
 

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Vih/sida: ¿Castigo de Dios? Un enfoque cristiano de fe, esperanza y amor

 

Contenido:

Introducción.

Mensaje de las Iglesias de la Comunidad Metropolitana sobre el Día Mundial del SIDA.

Vih/sida: ¿Castigo de Dios?

Oración Colectiva para los Servicios Religiosos Especiales del Día Mundial del SIDA.

Iglesias de la Comunidad Metropolitana de México.

Introducción.
 

Este Diciembre (2003) se realizará la 15a campaña del Día Mundial del SIDA, el evento internacional de un día que en gran medida nos advierte sobre el estigma y la discriminación relacionada a VIH.
 

El estigma y la discriminación son los mayores factores que contribuyen al crecimiento de la epidemia de VIH, al crear una atmósfera de miedo e ignorancia alrededor del mundo, provocando la indiferencia a confrontar los crecientes niveles de infección.
 

El Día Mundial del SIDA, fundado originalmente por la ICM de San Diego, bajo el liderazgo del Rev. David Farrel, ha crecido hasta convertirse en un evento anual e internacional.
 

Mientras el VIH/SIDA es visto por muchos como una epidemia que podrá ser controlada con el desarrollo de nuevos medicamento y tratamientos, la realidad nos muestra que esto esta muy lejos de ser verdad. El SIDA ha cobrado las vidas de aproximadamente 3 millones de personas en todo el mundo, tan solo en el 2002. Esto es más de 8,000 muertes cada día... ¡y no se detiene ahí! Hoy hay también 14,000 nuevos casos diarios de infección por VIH. Cada minuto de cada día, cinco personas mueren por complicaciones relacionadas al SIDA. Desafortunadamente, la mayoría de los casos de SIDA (cerca del 95%) ocurren en los países más pobres del mundo. Estos países no solo están siendo devastados por los altos índices de infección, sino que aún peor, no tienen la capacidad de proveer atención médica adecuada ni medicamentos, fáciles de obtener en los países más ricos.
 

Es tiempo de actuar.

 

Educate y aprende acerca del VIH/SIDA. Haz donaciones. Usa un listón rojo. Acércate a las instituciones de tu comunidad y colabora con ellas.

¡El cambio comienza contigo!

 

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Mensaje de las Iglesias de la Comunidad Metropolitana sobre el Día Mundial del SIDA.
 

Queridos Hermanos, Hermanas, Amigos y Amigas de ICM:

El 1° de Diciembre es el Día Mundial del SIDA. ¿Sabías que el Día Mundial del SIDA fue creado por las Iglesias de las Comunidad Metropolitana?

 

En 1985, frustrado por la necesidad de dar respuesta a la gran comunidad de San Diego sobre la pandemia del SIDA, el Reverendo David Farell (Entonces pastor de la ICM de San Diego, California, y actualmente Administrador de la Página Web de Fraternidad Universal de las Iglesias de la Comunidad Metropolita - FUICM) se retira un fin de semana para centrar toda su atención en la crisis del SIDA.

Bajo el liderazgo del Reverendo Farell, la congregación de la ICM de San Diego organizó una velada de oración de cincuenta horas, condujo talleres, y pidió la participación de una gran cantidad de comunidades de fe, trabajadores sociales, especialistas médicos, organizaciones financieras, y grupos comunitarios.
 

El evento fue tan exitoso que al año siguiente - 1986 - la Iglesia de la Comunidad Metropolitana pidió al Reverendo Farell encabezar una campaña para ayudar a otras Iglesias de la ICM a organizar las eventos del Fin de Semana del SIDA. Paquetes con Herramientas para la Organización fueron preparados y se imprimieron posters y en 1986, las Iglesias de ICM en todo el mundo albergaron los eventos, servicios, talleres, y vigilias del Día Mundial del SIDA.
 

Este simple, pero poderoso, homenaje provoco una línea de responsabilidad en las comunidades alrededor del mundo.
 

Cuando los resultados se vieron, más de cinco mil iglesias y templos, de entre un amplio espectro de comunidades de fe, unieron sus manos a las 300 congregaciones de la ICM para apoyar los eventos del Día Mundial del SIDA en 1986.
 

Para 1988, las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud, conjuntamente, proclamaron el primero de Diciembre de cada año como el Día Mundial del SIDA - y su realización se convirtió en un evento internacional anual en las comunidades alrededor del mundo.
 

Este Lunes, Primero de Diciembre, los instamos a asistir a los servicios del Día Mundial del SIDA para honrar a aquellos que perdieron su vida debido a complicaciones por VIH/SIDA - y dar testimonio de cómo aún seguimos viviendo con la crisis del VIH/SIDA.

 

DANDO TESTIMONIO… HONRANDO VIDAS...
 

Da testimonio escribiendo una lista de las personas desaparecidas a causa del VIH y el SIDA para honrar sus vidas. Visita www.aidswatch.org y agrega los nombres de amigos, miembros de familia, compañeros de trabajo, hermanos y hermanas en Cristo, y seres amados a este tributo permanente. No cuesta nada a los amigos y familiares recordar a un ser querido. El memorial es un poderoso recordatorio de los valores de toda vida humana - y un recordatorio de que el VIH y el SIDA no discrimina.

 

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Vih/sida: ¿Castigo de Dios?

Un enfoque cristiano de fe, esperanza y amor.

 

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Vih/sida: ¿Castigo de Dios? Un enfoque cristiano de fe, esperanza y amor.

 

¿Es el VIH un castigo de Dios? Simplemente para muchos creyentes la respuesta es ¡No!, ¡Definitivamente no! Pero ciertas personas siguen respondiendo que "Sí". De hecho algunos de los que viven una religiosidad conservadora radical dan gracias a Dios por esta trágica epidemia que está extinguiendo la vida de cientos de miles de seres humanos en todas partes del mundo. Debido a que el VIH/SIDA, en los primeros años de la epidemia, fue asociado con la comunidad homosexual masculina en el mundo occidental, muchos miembros de la ultraderecha religiosa han usado esta pandemia como un arma para promover sus propios planes homofóbicos.
 

La idea de que el VIH/SIDA es un castigo de Dios se basa en tres falsas concepciones:
 

que los actos homosexuales son pecaminosos,

que Dios envía el sufrimiento

y que Dios castiga con enfermedades a los pecadores.
 

Estas falsas suposiciones son el resultado de una particular forma de entender y concebir la sociedad, la sexualidad y la manera en que Dios actúa en el mundo.
 

La Homofobia, (miedo poco realista, odio y rechazo de lesbianas y hombres homosexuales) se basa en estos supuestos y en la opinión del mundo que reflejan, y el trágico malentendido del significado de Cristo. Los Cristianos tienen la responsabilidad de superar este miedo y malentendido, y testificar el amor y la gracia de Dios.
 

¿Son pecaminosos los actos homosexuales?
 

Se ha dicho que existen algunos pasajes en la Biblia donde se condenan los actos homosexuales. Actualmente hay mucha controversia sobre ello. Algunos cristianos creen que estos pasajes condenan toda conducta homosexual. Sin embargo, un número creciente de especialistas en la Biblia están convencidos de que dichos pasajes condenan ciertos actos sexuales, tales como la idolatría o abuso.

Por ejemplo, muchos investigadores de la Biblia creen que la historia de Sodoma y Gomorra (Génesis 19) condena la violación, no la homosexualidad, en tanto que la primera es un acto violento y ajeno a las relaciones amorosas entre personas del mismo sexo.
 

En otros pasajes de la Biblia, por ejemplo, Ezequiel 16: 49-54, se identifica el pecado de estas ciudades como injusticia e idolatría. Asimismo, algunas autoridades religiosas señalan que algunos pasajes del Nuevo Testamento, tales como 1 Corintios 6: 9 y Romanos 1: 24-27 hacen referencia a conductas sexuales abusivas y al margen del amor (por ejemplo, la paidofilia o la prostitución en el templo, actos comunes en esa época). Pese a todo, el mensaje cristiano es de perdón y sanación.

Jesús no dijo nada para condenar la homosexualidad. Al contrario, habló mucho sobre fe, esperanza y amor. Ciertos pasajes de la Biblia sobre los que no se discute afirman que todos pueden llegar a Dios a través de la fe.
 

Juan 3: 16 enseña quien quiera que crea en Cristo tendrá la vida eterna. De acuerdo con ello, como señala en Juan, las lesbianas y hombres gay que crean en Cristo forman parte de esos "quien quiera". La Biblia no solamente no condena las relaciones afectivas entre personas del mismo sexo, contiene numerosos ejemplos y alusiones positivas a la intimidad física y la sexualidad. Ejemplos de este tipo son las historias de Rut y Noemí, David y Jonathan y el Libro de Cantar de los Cantares.
 

Hoy en día muchos cristianos creen que la sexualidad es un don especial de Dios. Los hombres y las mujeres, sin importar su orientación sexual, necesitan reconocer y aceptar de corazón que el sexo no es pecado. Las mujeres y los hombres de fe están llamados a celebrar y confirmar la bondad inherente en la sexualidad.
 

¿Envía Dios el sufrimiento?
 

¿Porqué las personas sufren? Todas las religiones han tenido que enfrentar estas preguntas. El mundo está lleno de gente que sufre a causa del hambre, enfermedades, pobreza y varias formas de opresión e injusticia. Si esto ocurre, ¿significa entonces que es ésta la voluntad de Dios, y que por tanto, la voluntad de Dios es que suframos?
 

La maldad constituye una fuerza muy presente en el mundo, no creada por Dios (Marcos 1: 32-34). El VIH/SIDA es en verdad una maldad devastadora que, sin embargo, no proviene de la voluntad de Dios, no es algo reservado sólo para hombres homosexuales, hemofílicos, neonatos con VIH, usuarios de drogas intravenosas o cualquier persona viviendo con VIH/SIDA. Jesús nunca castigó a nadie con enfermedades. Jesús sanó. El VIH/SIDA es de verdad una tragedia y Dios sufre con quienes por eso son estigmatizados o que han perdido a sus seres queridos.
 

Las cosas malas sucedes. Muchas veces los seres humanos sufrimos sin tener ninguna culpa en tanto que el mundo puede ser un lugar injusto para vivir. Dios no crea el caos o la injusticia. Dios trae orden al caos y exige justicia ahí donde existe la injusticia. Dios no provoca tragedias. Dios responde al sufrimiento con sanación. En ocasiones Dios sana físicamente. Otras veces envía gracia suficiente para creen en medio del sufrimiento, aún al enfrentar la muerte (1 Corintios 12: 9).
 

Un ejemplo de la sanación de Dios a través de la gracia puede observarse en una mujer que tenía un amigo que murió por complicaciones relacionadas con el SIDA: "Siendo un niño él fue abusado y abandonado por su madre. Como adulto, durante sus últimos meses de vida su madre vino a vivir con él. En ese tiempo juntos sanaron viejas heridas. Se perdonaron mutuamente y su fe creció. Mi amigo recibió un regalo sanador de amor de parte de su familia que nunca antes había conocido".
 

Aunque la injusticia de la tragedia invada nuestra vida, el amor de Dios puede traer la bondad, la belleza, lo bueno en forma de sanación y crecimiento. Podemos encontrar la mano sanadora de Dios en medio de nuestras lágrimas, nuestra tristeza y de nuestros gritos de rabia. Podemos encontrar la mano sanadora de Dios en als palabras de amor y consuelo que los demás nos comparten. Aún más, esa paz interior surgida a partir de la presencia y las promesas de Dios. Después de todo tenemos conocimiento de todo lo bueno que Dios hace por quienes le aman (Romanos 8: 28).
 

¿Se castiga a los pecadores con enfermedades?
 

¿Está castigando Dios a los hombres y mujeres homosexuales con VIH/SIDA? Esta clase de preguntas se han realizado durante siglos, aún antes que el VIH/SIDA llegara a ser tópico de actualidad. Cada cierto tiempo alguna enfermedad misteriosa o algún desastre azote a una comunidad determinada. Siempre ha habido quien dice que Dios lo ha enviado como castigo a las personas afectadas. De ser cierto que el VIH/SIDA es una plaga enviada por Dios a la comunidad lésbico-gay existirían algunas fallas en esa concepción. ¿Qué hay con todos aquellos que no siendo homosexuales se encuentras infectados o han sido afectados por esta enfermedad? ¿Qué explicación puede ser dada al hecho de que el VIH/SIDA ha diezmado a la población del África Central donde el medio de transmisión es fundamentalmente a través de relaciones heterosexuales?
 

Evidentemente no existe ninguna justificación para sugerir que Dios ha enjuiciado negativamente a la comunidad lésbico-gay. Tampoco para decir que Dios ha enviado el VIH/SIDA como castigo. Sería como preguntarse si acaso todas las mujeres con cáncer de pecho son víctimas de la ira de Dios, o si todos aquellos que descienden de africanos son castigados con anemia drepanocítica. ¿Acaso los judíos han hecho algo malo para merecer la enfermedad de Tay-Sachs?
 

Se sabe que el VIH y el SIDA afectan, de modo desproporcionado, las comunidades de gente de color en los Estados Unidos. ¿Esto quiere decir que Dios está juzgando las personas de color? La mayor parte de las personas respondería a estas preguntas con un rotundo ¡No!.En tiempos de Jesucristo las personas se hacía preguntas parecidas. Entonces, como ahora, muchos asumían que el sufrimiento es resultado directo del pecado, pero Cristo desafió esa idea.
 

Jesús vio, al pasar a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos: "Rabí, ¿quién peco, él o sus padres para que halla nacido ciego?" Respondió Jesús: "ni él pecó ni sus padres, es para que se manifiesten las obras de Dios.". (Juan 9: 1-3) Jesús entonces extendió su mano y sanó al ciego. Los cristianos también debemos rechazar la idea de que el VIH/SIDA o cualquiera otra enfermedad es enviada como castigo por el pecado.

 

Las personas de fe, al igual que Jesucristo, deben extender su mano con un toque sanador en vez de entender el sufrimiento como una retribución de Dios, éste puede llegar a ser una oportunidad en la que puede manifestarse su amor. Cuando los cristianos extiendan su mano y toquen a quienes viven con el VIH/SIDA, pueden convertir el sufrimiento en un ejemplo vivo en el amor de Dios.

¿Qué responsabilidad tienen las personas de fe?
 

Mientras en la cultura de nuestro tiempo se concentra en mucho frecuencia en el pecado y la maldad como una cuestión individual, la Biblia frecuentemente habla del pecado como algo que involucra a los seres humanos como grupo. En forma similar la maldad acontece en grupos, en estructuras y en elementos que están más allá del individuo. Una respuesta de fe hacia el VIH/SIDA deberá ser una respuesta de grupo y al mismo tiempo una respuesta individual.
 

Si los actos afectivos homosexuales no son pecaminosos y Dios no envía el sufrimiento o castiga a las lesbianas o a los hombres homosexuales con el VIH/SID, entonces ¿qué impide a toda persona, especialmente a hombres homosexuales y mujeres lesbianas, a responder con fe?

Una posible respuesta es homofobia, el miedo irracional, odio y rechazo a las lesbianas y hombres homosexuales.
 

La homofobia afecta a las lesbianas y hombres homosexuales que creen que hay algo malo en su sexualidad, lo que les lleva a cuestionarse su validez como personas y a entregarse a un autorrechazo. El resultado será una baja autoestima que puede provocar el abandono de prácticas sexuales seguras. En el caso de los jóvenes homosexuales esta baja autoestima aprendida a partir de la homofobia presente en la cultura, en ocasiones les impide, desde el principio de su actividad sexual la adopción de prácticas sexuales seguras.
 

No es de extrañar que esto, combinado con un sentimiento de invulnerabilidad hacia las enfermedades (común entre los jóvenes) haya provocado un crecimiento más acelerado en los índice de infección por VIH que en cualquier otra población. A la gente es le enseña la homofobia desde muy temprana edad a partir de ciertos chistes cobre "maricones" provocados por la ausencia de modelos positivos o ejemplares. Enfrentar el miedo a la propia enfermedad e identificarla es el primer paso para acabar con la parálisis que afecta a buena parte de la comunidad lésbico-gay.

Liberarse de la homofobia constituye un importante primer paso hacia la prevención y eliminación de esta trágica enfermedad.
 

Jesús dijo: "la verdad os hará libres" (Juan 8:32) y sin embargo, con demasiada frecuencia a causa del miedo, la gente continua negando la verdad o evitando aprender acerca del VIH/SIDA. Es responsabilidad de todo hombre y mujer de fe educarse a sí mismo y a todos aquellos a quienes puedan alcanzar. Mucha gente tiene miedo a contagiarse de VIH/SIDA. Ese miedo puede superarse con los hechos mismos de la realidad, con información acerca de cómo se transmite el VIH. La mujeres y hombres de fe pueden seguir teniendo una actitud positiva hacia la sexualidad y al mismo tiempo seguir siendo serenegativos.
 

Siguiendo el ejemplo de Jesús los hombres y mujeres de fe están llamados a comer con quienes viven con el VIH/SIDA, a compartirles su casa (Mateo 25:6), a tocarles y a proporcionarles intimidad (Mateo 8: 2-4) y a sanarles (Lucas 17:11-19).
 

Una presencia de fe y cercanía en la vida de quienes viven con VIH/SIDA da testimonio del toque sanador de Jesús. Ésta es una de las mayores responsabilidades de los hombres y mujeres de fe.

¿Es el vih o el sida un castigo o una sentencia de Dios?
 

En la mente y en el corazón de muchas mujeres y hombres de fe la respuesta es clara, "¡no, de ninguna manera!". Esta pandemia es una tragedia, sin embargo, da a las mujeres y hombres de fe la oportunidad de ser testigos fieles del amor y la gracia sanadora de Dios aún frente al sufrimiento, la muerte y el dolor.

 

*Este folleto fue editado en 1985 en cooperación con la Comisión de Fe, Fraternidad y Orden de la FUICM por la Rev. Jennie Boyd Bull, presidenta de la Comisión. La revisión para la edición de 1994 fue hecha por el Rev. A. Stephen Pieters, Director del Ministerio de Sida de la FUICM.

*Versión en Castellano 1997.

 

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Oración Colectiva para los Servicios Religiosos (Misas) Especiales del Día Mundial del SIDA.


Orador: Te exaltamos, Bendito Señor Eterno, por el don de la vida, don valioso, difícil, frágil y hermoso; Estamos agradecidos por el tiempo que no tenemos de vivir en la tierra para amar, crecer y ser.

Todos: Te damos gracias por el don de vida y por nuestra capacidad de vivir la vida en plenitud todos los días que nos regalas.

Orador: y por aquellos que se han ido debido la devastación del SIDA, que sus historias nos den la oportunidad de crear vidas más plenas.

Todos: De damos gracias por las parejas, los amigos, los solidarios y las familias que persisten en su amor; por la gente que ha dedicado sus vidas al trabajo de la prevención, tratamiento y curación del VIH con pasión y compromiso.

Orador: Por los avances científicos, las ideas brillantes y la luz de esperanza que nos dan los nuevos tratamientos. Por nuestros gobernantes para que actúen con prontitud en proveer el cuidado médico necesario a las personas que viven con VIH/SIDA.

Todos: Te damos gracias por quienes han dejado a un lado el prejuicio y la intolerancia. Por quienes han vencido el miedo, la indeferencia y el abatimiento para darle más vida a vida por medio del amor a través de la compasión.

Orador: Te suplicamos, Bendito Señor Eterno, por aquellos quienes han amado tanto que su corazón ha quedado roto, quienes guardan los recuerdos de aquellos a quienes hemos perdido, y por aquellos que consuelan al desconsolado.

Todos: Señor, bríndanos tu amor, tu valor, tenacidad y voluntad para continuar haciendo la diferencia en un mundo con VIH.

Orador: Danos la fuerza para combatir el prejuicio, las leyes injustas, la represión, el puritanismo, el estigma y el miedo que permiten que el SIDA se siga propagando.

Todos: Ponemos a tu cuidado y protección las almas de 60 millones de personas que han sido infectadas por VIH.

Orador: Elevamos hacia ti nuestros sueños de un mundo donde todos cuidan a todos,

Todos: nuestros sueños de plenitud,

Orador: nuestros suelos de un mundo sin SIDA,

Todos: un sueños que sabemos tú también compartes


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