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Orgullo y Prejuicio
Servicio de Culto de ICM para el Día Europeo del Orgullo
En la Iglesia de San Santiago en Piccadilly (Londres)
Revda. Obispa Nancy Wilson
27 de Junio de 2006

1 Así dice el SEÑOR:
“Preservad el derecho y haced justicia,
porque mi salvación está para llegar
y mi justicia para ser revelada.

2 Cuán bienaventurado es el hombre que hace esto,
y el hijo del hombre que a ello se aferra;
que guarda el día de reposo sin profanarlo,
y guarda su mano de hacer mal alguno.”

3 Que el extranjero que se ha allegado al SEÑOR, no diga:
“Ciertamente el SEÑOR me separará de su pueblo.
Ni diga el eunuco: He aquí, soy un árbol seco.”

4 Porque así dice el SEÑOR:
“A los eunucos que guardan mis días de reposo,
escogen lo que me agrada
y se mantienen firmes en mi pacto,

5 les daré en mi casa y en mis muros un lugar,
y un nombre mejor que el de hijos e hijas;
les daré nombre eterno que nunca será borrado.   

6 Y a los extranjeros que se alleguen al SEÑOR
para servirle, y para amar el nombre del SEÑOR,
para ser sus siervos, a todos los que guardan el día de reposo sin profanarlo,
y se mantienen firmes en mi pacto

Gracias a la Revda. Obispa Jean White, al Rev. Pressely Sutherland, y la Revda. Jane Clarke y tres congregaciones de ICM en Londres por organizar este primer servicio de celebración del Orgullo en Europa! También estamos muy agradecidos por la hospitalidad de la histórica parroquia de San Santiago en Picadilly, una bella creación de Christopher Wren, y casa del poeta William Blake, hoy una congregación abierta y vital.

“Orgullo”: esta se ha convertido en una palabra mundialmente aceptada, ¿no es así? Para nosotros, orgullo significa un valor exuberante; salir del clóset; una autoestima mejorada; una declaración política y social; ¡matrimonio, adopción y derechos humanos! Para nosotros, gente de fe, es más todavía: es el orgullo de Dios, pues como ya lo dice el salmista: ¡“Sabed que El, el SEÑOR, es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos y ovejas de su prado.”!  Y somos ovejas muy diversas, muchas de las cuales comen pasto púrpura. El profundo amor de Dios por la diversidad y su preferencia por la justicia y la inclusión es de lo que se trata el orgullo para todos nosotros. Y es nuestro orgullo el estar conectados a un Dios de tan admirable gracia y amor.

Hoy, por todo el mundo, se celebra el orgullo. Estaba yo en Wilmington, Carolina del Norte, donde tuvieron recientemente sus primeros actos del orgullo, –sin desfile todavía, sólo algunas actividades en su centro comunitario–, algo muy avanzado para un pueblo de 100 mil habitantes donde ICM, en su recientemente consagradas instalaciones y bajo el liderazgo de la Revda. Amanda McCulloch (¡Quien es inglesa!) es realmente el corazón y centro de la comunidad. Pregúntenle a cualquiera –desde el alcalde hasta el director del centro comunitario.

El orgullo se acaba de celebrar también en Sao Paulo, Brasil, siendo el desfile más grande del mundo con 2.5 millones de personas. ICM está aún joven en Brasil, pero esta es tierra fértil para nuestro ministerio. 

“Prejuicio:” Algunos dirán que Dios tiene prejuicios –contra nuestra comunidad. Pudieron haber leído recientemente algo de la fabulosa campaña de nuestra comunidad de Jesús ICM en Indianapolis, Indiana, en Estados Unidos. Colocaron 11 grandes carteles, y luego anuncios en el periódico y remeras, y 25,000 piezas de las que se cuelgan en los picaportes de las puertas, que decían “¿Discriminaría Jesús?”, invitando a la gente a una reunión en el Ayuntamiento. Una iglesia Bautista se apareció por ahí y colocaron su letrero que decía “Dios Discriminó a Sodoma.” Pero las buenas noticias es que, la mayoría de las personas en Indianapolis prefirió nuestros letreros, y tuvimos la oportunidad de sentarnos a conversar muy en serio sobre la homofobia religiosa. Dios jamás quiso que nosotros creyéramos que cualesquier personas pudieran quedar fuera del amor y de la gracia de Dios, sólo por lo que son. . . La religión es la causa de tanto prejuicio en nuestros días –y la discriminación sustentada religiosamente necesita una profunda respuesta religiosa de fe –que siempre ha sido, y sigue siendo, parte de nuestra misión en ICM.

Me reí con el título de nuestros eventos del orgullo este año: “Orgullo, no Prejuicio,” y la referencia a la popular novela de Jane Austen. Tales novelas se convierten en literatura, supongo, cuando pasan la prueba del tiempo, y las generaciones las valoran en muchas culturas. Estados Unidos y Hollywood deben de haberse enamorado recientemente de Jane Austen. Creo que ella mantuvo, en verdad, una visión radical. Falleció soltera a los 41 años, tras vivir en lo que nosotros pensaríamos que fue una vida muy confinada. Pero era bastante culta, siendo hija de un predicador. Su tremendo sentido de la ironía, su sentido del humor y su incesante forma de anular los prejuicios de clase en sus novelas, convierten a su obra del siglo 18 en algo muy contemporáneo. Jane Austen sabía en su corazón que el amor es una cosa radical: es inconveniente, trastornador e incluso subversivo. La mayoría de quienes estamos aquí esta noche, es porque lo sabemos por experiencia propia. El amor rompe las reglas, derriba muros y construye esperanza . . .  ¡El Amor de Dios también hace eso en, con y a través de nosotros, pues el Amor de Dios es la fuerza más subversiva en el mundo!

¡Me encantó escuchar la lectura de Isaías 56 esta noche! Advirtamos que hay dos grupos que el profeta menciona que son las proscritas víctimas del prejuicio: los extranjeros y los eunucos.

Creo que la figura de ambos es muy fuerte en nuestro contexto del siglo 21. Sé que Europa, como Estados Unidos, batalla con la migración y el tratamiento que le da a los “extranjeros.”  Vivimos en Occidente, tiempos de xenofobia, como pocas veces se ha visto dirigida a un grupo. El manejo del estado legal de refugiados en Gran Bretaña, con la inmigración y asimilación en Francia, con el deseo de Turquía de pertenecer a la Unión Europea, esto se convierte en un tema complejo. En mi país, es raro:  hemos experimentado la más grande migración en la historia del mundo (más de 20 millones en 30 años), y pareciera como si acabáramos de decidir darnos por enterados. Y nuestra respuesta es con rabia y buscando castigo. Y hay tantos seres que viven en temor, que han sido desplazados y sólo intentan mantener a sus familias y vivir una vida mejor, como lo hicieron muchos de nuestros antepasados, no hace mucho tiempo.

Las escrituras nos dicen que tratemos al viajero, al extraño o extranjero que llega dentro de nuestras “rejas” con respeto, dignidad y amabilidad, porque en un momento dado toda la gente de Dios eran extranjeros y viajeros en Egipto. Nadie es “ilegal” a los ojos de Dios. En la profecía de Isaías, escuchamos hoy una palabra para nuestras naciones, para nuestras iglesias.

Y luego, tenemos a los eunucos –víctimas por igual del prejuicio. En este caso sabemos que Isaías no sólo hablaba de varones castrados (que son un tipo de eunuco) sino que usaba un término más genérico para las personas que no se reproducían, que no encajaban en el molde de la heterosexualidad. Sabemos que es un término “sombrilla” por muchos motivos, uno de los cuales es que en el Hebreo original (que no era la versión inclusiva de ese idioma) se dice “tus hijos e hijas.” En tiempos de Isaías, se pensaba que se podía lograr la inmortalidad a través de la descendencia de uno. Si uno no tenía hijos, entonces era uno “cortado” de la comunidad. Isaías es muy claro al decir que Dios ofrece ser el “sustituto” de las familias/hijos de eunucos al brindarles “un nombre y un monumento mejor que hijos e hijas, un nombre eterno que no será cortado.”  Jesús, quien de acuerdo con las enseñanzas Cristianas tradicionales, no tuvo descendencia (y entonces era de facto un eunuco) redefinió la vida eterna en términos de la relación con Dios.

Vivimos en un mundo atrapado entre el Orgullo y el Prejuicio. Aquellos de ustedes en ICM en el Reino Unido y Europa, les y nos planteo hoy este reto de tres maneras:

¡Debemos alinearnos y asimilarlo!

  1. ¡Debemos adaptarnos! El cambio es constante, y si no lo supe antes, pues ahora sí lo sé, como Moderadora de ICM. El mundo está cambiando, y con él las comunicaciones y la tecnología. Recuerdo haber leído años atrás que “sólo porque Cristo Jesús sea el mismo ayer, hoy y por siempre, no quiere decir que necesitamos serlo.”  Los cambios pueden ser para bien o para mal, o neutrales, no importa. El cambio exige flexibilidad y agilidad institucional de nuestra parte. No podemos seguirnos aferrando tanto ni por mucho tiempo a la forma en que se han dado las cosas. Tenemos que aprender ahora cómo distinguir entre lo que es eterno y lo que no lo es. Y fraguar nuevas alianzas, nuevos modelos de iglesia y de comunidad, siempre renovándose y reformándose. La demanda mundial de una iglesia de derechos humanos que tiene sus raíces profundas en el evangelio inclusivo, necesita que nos abramos al cambio. Esta es la forma en que el Espíritu siempre ha trabajado. Debemos viajar ligeros de equipaje, y lo sabemos, porque no nos pertenecemos a nosotros mismos, y porque somos de Dios, el viento del Espíritu nos llevará donde debe.

Cada día nos ofrece nuevas oportunidades. ¡No tenemos los recursos para aprovecharlas todas, y quizá jamás lo hagamos! Pero tenemos que insistir, perseverar. Dios sabe que necesitamos hacer lo que hemos sido llamados a hacer. Pero no debemos arrastrar nuestros pies, o resistirnos a los clamores de prisa del Espíritu, en nuestras iglesias locales, o en nuestro movimiento/iglesia como un todo.

Este fin de semana entrante celebraremos el día internacional de la oración en Nigeria, mismo que tiene una legislación muy represiva y homofóbica. Hay gentes aquí en el Reino Unido que trabajan muy duro para organizar a la gente LGBT oriunda o residente en Nigeria, para presionar y trabajar por los derechos humanos y el apoyo espiritual para nuestra comunidad en esas tierras. Nuestra gente de Nigeria, de Europa Oriental, de Jamaica o de Brasil y otros lugares no pueden esperar más. Sus vidas mismas, y sus espíritus, están en riesgo. Es hora entonces de desechar el prejuicio y vivir dentro del orgullo que Dios nos ha concedido. ¡Lo podemos lograr, con la ayuda de Dios!

¡Que tengan un fin de semana del Orgullo Europeo, lleno de bendiciones y alegría!

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